1er Lunes: 7 de Abril 2025

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Organicen Seminarios de Vida en el Espiritu
El Papa Francisco dio una meditación sobre el tema: “Transformados por el amor y para el amor”. En el video mostrado abajo, aproximadamente en el minuto 50 al 53, el Papa hace una exhortación para que continuemos llevando Seminarios de Vida en el Espíritu. Para llevar esa corriente de gracia, que es el bautismo en el Espíritu Santo, a nuestras parroquias, seminarios y barrios.
Y es que, es a través de estos seminarios, que la Renovación propicia un encuentro personal con Jesús Resucitado. ¡Esta es nuestra misión dentro de la iglesia! Renovarla a través de un AVIVAMIENTO del Espíritu Santo.
La organización de Seminarios de Vida en el Espíritu, por parte de nuestros grupos de oración, es fundamental para llevar a cabo nuestra misión. Y es que, es a través de estos seminarios, que la Renovación propicia un encuentro personal con Jesús Resucitado. ¡Esta es nuestra misión dentro de la iglesia! Renovarla a través de un AVIVAMIENTO del Espíritu Santo.
Por tanto, un Seminario de Vida en el Espíritu debe ser prioridad para un grupo de oración. El Bautismo en el Espíritu Santo es clave para vivir la vida cristiana en toda su plenitud, es un re-despertar nuestra experiencia cristiana.
Pablo nos dice en (2 Tim. 1,6 ) “por eso te recomiendo que avives el fuego del don que Dios te dio cuando te impuse las manos”.
Sabemos que no es fácil organizar un SVE. Muchas veces no hay compromiso dentro del grupo, o la parroquia no está abierta para aprobar un seminario. Si tu grupo no pueden tener un seminario en tu parroquia, entonces los animámos a que busquen como unirse a otro grupo cercano.
¡Lo importante es no darse por vencidos!

“El Espíritu Santo” es el regalo grande del Dios Altísimo..!!!!!…
El mundo tiene necesidad de hombres y mujeres no cerrados, sino “llenos de Espíritu Santo” dijo el Papa Francisco en su omilia de Pentecostes.
El mundo tiene necesidad del valor, de la esperanza, de la fe y de la perseverancia de los discípulos de Cristo. El mundo necesita los frutos, los dones del Espíritu Santo, como enumera Pablo en la Lectura: «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí» (Ga 5, 22). El don del Espíritu Santo ha sido dado en abundancia a la Iglesia y a cada uno de nosotros, para que podamos vivir con fe genuina y caridad operante, para que podamos difundir la semilla de la reconciliación y de la paz. Reforzados por el Espíritu Santo que guía, nos guía a la verdad, que nos renueva y renueva a toda la tierra, y que nos dona sus frutos; reforzados en el espíritu y por sus múltiples dones, llegamos a ser capaces de luchar, sin concesión alguna, contra el pecado, luchar sin compromisos contra la corrupción que se expande en el mundo día a día, y de dedicarnos con paciente perseverancia a las obras de la justicia y de la paz. Un himno de la Liturgia se dirige al Espíritu Santo y le dice:Eres el regalo grande del Dios altísimo. Tan grande, que Dios echó el resto con el Espíritu Santo y se quedó sin nada más que darnos. Parece mentira cómo hace Dios las cosas. Todas las hace en grande, como el Dios que es. En Él no cabe hacer nada pequeño. Y así es cómo se nos ha dado Dios desde el principio. Ha ido escalonando las cosas que daba, y al fin se ha quedado sin nada más. Sentado a la derecha del Padre, Jesús, con todo el poder que tiene como Dios, nos manda el Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, para que tome posesión de nuestros corazones, derrame en nosotros el Amor increado de Dios, nos llene de su santidad, nos colme con todos sus dones, produzca en nosotros todos los frutos del Cielo, y sea la prenda de nuestra vida eterna. Así Dios, el Dios Uno en las Tres divinas Personas de la Santísima Trinidad, siendo infinitamente rico, se queda sin nada más que darnos… El Espíritu Santo es el resto, el colmo, el regalo grande del Dios altísimo, que ya no puede inventar nada mayor para poderlo regalar a sus hijos Amados. Pentecostés es fiesta grande para la Iglesia. Y es una llamada a abrir los corazones ante las muchas inspiraciones y luces que el Espíritu Santo no deja de susurrar, de gritar. Porque es Dios, porque es Amor, nos enseña a perdonar, a amar, a difundir el amor. Por eso mismo Pentecostés es el día que confirma la vocación misionera de la Iglesia: los Apóstoles empiezan a predicar, a difundir la gran noticia, el Evangelio, que invita a la salvación a los hombres de todos los pueblos y de todas las épocas de la historia, desde el perdón de los pecados y desde la vida profunda de Dios en los corazones. Podemos hacer nuestra la oración que compuso el Cardenal Jean Verdier (1864-1940) para pedir, sencillamente, luz y ayuda al Espíritu Santo en las mil situaciones de la vida ordinaria, o en aquellos momentos más especiales que podamos atravesar en nuestro caminar hacia el encuentro eterno con el Padre de las misericordias.
SECUENCIA AL ESPIRITU SANTO
Ven Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, don en tus dones espléndido.
Luz que penetras las almas, fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestros esfuerzos.
Tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego.
Gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del alma si Tú le faltas por dentro.
Mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo.
Lava las manchas. Infunde calor de vida en el hielo.
Doma el espíritu indómito. Guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito.
Salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.
Amén
“Oh Espíritu Santo,
Amor del Padre, y del Hijo:
Inspírame siempre
lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
cómo debo actuar,
lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia santificación.>
Espíritu Santo,
dame agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.
Dame acierto al empezar,
dirección al progresar
y perfección al acabar.
Amén” (Cardenal Verdier).;
Intenciones de oración del Papa Francisco para el año 2025
INTENCIONES DE ORACIONES DEL SANTO PADRE
CONFIADAS A SU RED MUNDIAL DE ORACION
(APOSTOLADO DE LA ORACIÓN)
Enero: por el derecho a la educación
Oremos para que migrantes, refugiados y afectados por las guerras vean siempre respetado su derecho a la educación, necesaria para construir un mundo mejor.
Febrero: Por las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa
Oremos para que la comunidad eclesial acoja los deseos y las dudas de los jóvenes que sienten la llamada a servir la misión de Cristo en la vida sacerdotal y religiosa.
Marzo: Por las familias en crisis
Oremos para que las familias divididas encuentren en el perdón la curación de sus heridas, redescubriendo incluso en sus diferencias las riquezas de cada uno.
Abril: Por el buen uso de las nuevas tecnologías
Oremos para que el uso de las nuevas tecnologías no reemplace las relaciones humanas, respete la dignidad de las personas, y ayude a afrontar las crisis de nuestro tiempo.
Mayo: Por las condiciones de trabajo:
Oremos para que a través del trabajo se realice cada persona, se sostengan las familias con dignidad y se humanice la sociedad.
Junio: Para crecer en la compasión por el mundo
Oremos para que cada uno de nosotros encuentre consolación en la relación personal con Jesús y aprenda de su Corazón la compasión por el mundo.
Julio: Por la formación para el discernimiento
Oremos para que aprendamos cada vez más a discernir, saber elegir caminos de vida y rechazar todo lo que nos aleje de Cristo y del Evangelio.
Agosto: Por la convivencia común
Oremos para que las sociedades en que la convivencia parece más difícil no sucumban a la tentación del enfrentamiento por motivos étnicos, políticos, religiosos o ideológicos.
Septiembre: Por nuestra relación con toda la creación
Oremos para que, inspirados por San Francisco, experimentemos nuestra interdependencia con todas las criaturas, amadas por Dios y dignas de amor y respeto.
Octubre: Por la colaboración entre las distintas tradiciones religiosas
Oremos para que creyentes de distintas tradiciones religiosas trabajemos juntos para defender y promover la paz, la justicia y la fraternidad humana.
Noviembre: Por la prevención del suicidio
Oremos para que las personas que están combatiendo con pensamientos suicidas encuentren en su comunidad el apoyo, el cuidado y el amor que necesitan y se abran a la belleza de la vida.
Diciembre: Por los cristianos en contextos de conflicto
Oremos para que los cristianos que viven en contextos de guerra o conflicto, especialmente en Medio Oriente, sean semillas de paz, reconciliación y esperanza